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09/08/2010
MUSE D’OR DE LA REVISTA FRANCESA MUSE BAROQUE PARA EL CD “IL SOGNO & LA DORA FESTEGGIANTE” DE VICENT MARTÍN I SOLER
Vicent MARTÍN I SOLER (1754 – 1806)
La Dora festeggiante
Prólogo de Il Vologeso (Turin, 1783)
libreto – Cesare Olivieri
Il Sogno
Cantata scenica (Viena, 1787? - 1789
libreto – Lorenzo Da Ponte
Sunhae Im – Soprano
Raffaella Milanesi – Soprano
Magnus Staveland – Tenor
Reial Companyia Òpera de Cambra
Dirección Juan Bautista Otero
2 Cds (32'30 + 45'35), RCOC Records, 2010
“El Españolito se lo pasaba divinamente con todo esto y bien que se aprovechó de la situación.”
Es en estos términos tan poco caballerosos que el espiritual Lorenzo Da Ponte se expresa sobre los primeros encuentros artísticos que tuvo con Vicent Martín i Soler. Célebre por el corto extracto que Mozart citó en el decadente ágape de Don Giovanni, el compositor nacido en Valencia, al borde del Mediterráneo levantino, había conocido el éxito en los principales teatros de ópera de la Europa italianizante. Sin embargo, como muchas estrellas del firmamento barroco, su resplandor no fue suficiente para hacerle perdurar, dejándole poco a poco en una injusta oscuridad.
En los límites de un nuevo verano, la temporada estival llama la masa de turistas hacia la cuna de Martín y Soler, allí dónde el sol parece no apagarse nunca; y es en la vecina ciudad de Barcelona, entre el mar y la montaña, que la Reial Companyia Òpera de Cambra (RCOC) -brillante orquesta que ya recuperó y nos restituyó el genio de Domènec Terradellas con un Artaserse de ensueño-, esta vez dirige su atención hacia Martín i Soler por segunda ocasión. Con K617 Juan Bautista Otero y su jovial compañía habían grabado la espléndida Ifigenia in Aulide del valenciano, y ahora nos regalan con dos obras, más breves pero igualmente apasionantes: La Dora festeggiante e Il Sogno.
La Dora festeggiante es el prólogo de la ópera seria Il Vologeso que había sido estrenada en Turín, en el Teatro Regio, en 1783. La Dora, afluente del Po, baña la antigua ciudad y serpentea a la orilla de los viejos jardines de los reyes de Cerdeña; el Teatro Regio no está lejos, en una apacible plaza tan solo roturada por las vías metálicas del tranvía. Como en todo prólogo festivo y ceremonial, Cesare Olivieri y Martín i Soler hacen descender del olimpo a Júpiter, Apolo y Minerva. Esta tríada es simbólica puesto que representa el poder político y real, la luz triunfante de las artes y la sabiduría glorificada respectivamente; tres virtudes del monarca llamado « iluminado » pero a la vez tres virtudes de la francmasonería: la fuerza, la belleza y la sabiduría.
Efectivamente, el objetivo primordial de este prólogo era celebrar la visita del archiduque Fernando de Austria y su mujer María Beatríz d'Este-Modena, virreyes de Lombardía al duque de Saboya Víctor Amadeo III, pero como muchas fuentes barrocas, los significados subyacentes de sus libretos eran comprendidos por la aristocrática asistencia. Si bien en la soberbia Dora festeggiante existe una probable alusión mítico-masónica, ésta es definitiva en el segundo disco de este doble album, la cantata profana Il Sogno.
Como la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz a finales del siglo de oro español, Lorenzo Da Ponte y Martín i Soler entran en la cantata Il Sogno en un mundo iniciático con diferentes sentidos. Si para Sor Juana, el sueño despertado de la sabiduría es una larga gesta plena de maravillas, Il Sogno nos sumerge en un pequeño mundo bucólico-arcádico susceptible de conflictos a pesar del énfasis amoroso que reina entre Nice, Egle y Fileno. Esta segunda tríada, se hace eco de la del olimpo de la Dora festeggiante. Aquí -glosando la excelente introducción de Juan Bautista Otero-, nos encontramos un simbolismo a la vez filosófico, arcádico y masónico que concuerda perfectamente con la ideología de la corte vienesa del emperador José II de Austria (1765-1790). No se encuentran documentos que confirmen de un modo preciso que Martín i Soler perteneciera a una de las logias francmasonas que florecieron en la mayoría de las ciudades de Europa a finales del siglo XVIII; sin embargo, obras como Il Sogno muestran la inclinación por estos temas simbólicos.
Delicada como las figuras neoclásicas que decoran el cofre de este doble album, la interpretación de estas dos obras profundas y magníficas confirman la voluntad de cohesión, entusiasmo y honestidad artística de la Real Compañia de Opéra de Cámara, Juan Bautista Otero y las tres voces que dan aliento vital a estas partituras únicas.
En el luminoso rol de Apolo en La Dora festeggiante y la graciosa Nice en Il Sogno, la soprano coreana Sunhae Im, ágil, refinada y diamantina en su interpretación, nos seduce de nuevo con sus coloraturas siempre más perfectas y con da capos que te dejan sin aliento. Además, particularmente en Il Sogno, nos pasma con sus pianissimi suaves y aéreos. Cada trabajo interpretativo de Sunhae Im la consagran en el panteón de las grandes voces para el barroco y el clasicismo y deseamos volverla a escuchar muy pronto.
Con una voz de soprano más densa pero a la vez tan brillante y elegante como la Im, Raffaella Milanesi interpreta la poderosa intervención de Minerva en La Dora festeggiante y de la traviesa Egle en Il Sogno. Apreciamos las coloraturas equilibradas y sus da capos ingeniosos y variados. Su aria Ah qual mi sento in seno de la Dora festeggiante nos resume con delicadeza la virtud, la gracia y el esplendor de la intérprete que logra una ósmosis con el genio del compositor.
Por otra parte, a pesar de leves problemas en el agudo en el aria Questo è il suolo, amici dei, en la Dora festeggiante, Magnus Staveland nos ofrece un Júpiter y un Fileno refinados y de altísimo nivel. La voz del tenor barroco es extremadamente exigente y sus arias muy a menudo de gran dificultad técnica pasan rápidamente de una emoción a otra; sin embargo, Magnus Staveland nos logra emocionar completamente en el breve monólogo de Fileno Non temer mio tesoro de Il Sogno, empleando los más bellos colores de su voz, pasando del piano aterciopelado y certero al forte resolutivo y desafiante en su reto a las divinidades. Nos ofrece además junto a Sunhae Im, también en Il Sogno, un apocalíptico Mira il giorno oscurarsi, que nos deja estupefactos por su dramatismo.
Como siempre, con todo el empeño, inventiva y fidelidad en la ejecución necesarias, Juan Bautista Otero da vida junto con la Real Compañia de Opera de Cámara a todo el abanico de emociones compuesto por Martín i Soler. Tanto si es para la celebración oficial y el carácter más clásico de La Dora festeggiante como para la pletórica gama de sentimientos y de situaciones de Il Sogno, la orquesta y el director nos apasionan, nos poseen de principio a fin con una energía sobrehumana. Contrariamente a otros intérpretes de Martín i Soler, que multiplican sus guiños interpretativos hacia Mozart o Haydn, la Real Compañia de Opera de Cámara y Juan Bautista Otero restituyen al compositor valenciano toda su originalidad y nos ofrecen, como sólo ellos saben hacer, su música en toda su integralidad, en toda su humanidad y sus sutilezas. Alabamos aquí la honestidad y el coraje de este ensemble y deseamos escucharlos mucho más en Francia para que nos maravillen con sus descubrimientos.
Desde 1806, Vicent Martín i Soler reposa bajo los cielos nórdicos del cementerio de Vasili-Ostrov a orillas del Neva. Acaso pensaba en algunas de sus páginas, elegantes y dulces como los mármoles de Canova, en el sol levantino que tornaba más azul el cielo mediterráneo. Y nosotros, con este pequeño cofre de joyas venido de España, en julio, cuando se acerca el atardecer, estamos tentados de ceder al sueño de Nice, bajo el bello cielo estrellado en el que con picardía sonríe la estrella de Martín y Soler.
Pedro-Octavio Diaz
Técnica : captación de sonido natural y equilibrada.
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Número de lectores de Muse Baroque: 40.000 lectores mensuales. Fuente: Facebook musebaroque




