Orquesta
SOLIMANO, David Pérez (1711-1778)
David Perez
ProgramaSOLIMANO, David Pérez (1711-1778)
Lisboa, Teatro da Ajuda 1757.
Cádiz, Teatro Nuevo 1768.
Libreto de Giovanni A. Migliavacca
Juan Bautista Otero, Director
SOLIMANO, tenor.
PERSANE, soprano.
SELIMO, mezzosoprano.
BARSINA, soprano.
ZANGHIRE, soprano.
OSMINO, tenor.
Orquesta -RCOC- Real Compañía Ópera de Cámara de Barcelona:24 músicos y 6 solistas.
DURACIÓN DEL CONCIERTO: 3'10'' con dos pausas de 15 minutos
CONTACTO PARA VENTA DEL CONCIERTO:
concerts@rcoc-orquesta.com
Tel.0034.609.84.98.82
Entre el variado y copioso abanico de compositores surgidos de la escuela napolitana en la primera mitad del siglo XVIII y olvidados inmediatamente después de su muerte, sobresale David Pérez por el volumen, calidad y significación de su obra.
De familia española establecida en Nápoles en el siglo XVII -su padre, Juan Pérez, era un español de origen judío- David Pérez había nacido en esta ciudad bajo dominación española en 1711 y en ella recibió su formación como virtuoso violinista -discípulo de Mancini-, cantante y compositor. Sus extraordinarias dotes musicales debieron hacerse notorias ya durante sus estudios en el conservatorio de Santa Maria di Loreto, pues al poco de salir de él, fue nombrado maestro de capilla nada menos que de la catedral de Palermo, por entonces también plaza española. Poco después se iniciaba su prolífica etapa como autor de óperas -género por el que alcanzó un reconocimiento en toda Europa-, cumpliendo primero encargos para la capital siciliana, y más tarde para los teatros de ópera de Roma, Nápoles, Turín y otras ciudades de Italia; colaboraría entonces directamente con libretistas de prestigio como Metastasio, con quién, según Burney, tuvo Pérez un encuentro personal en Viena.
En 1752 recibió la invitación del rey José I de Portugal para ocuparse de la formación musical de la familia real en Lisboa y asumir el cargo de maestro de capilla, fascinado el monarca por el impacto que las óperas de Pérez le habían causado.
La creciente actividad musical todavía no explotada por los músicos y compositores europeos y las holgadas arcas lusitanas fueron motivación suficiente para aceptar el prestigioso cargo; Pérez iba a permanecer en Portugal el resto de sus días, si exceptuamos unos esporádicos viajes a Cádiz, Barcelona y Valencia para poner en escena algunas de sus óperas, entre ellas su obra maestra Solimano (1757). Durante su etapa portuguesa, David Pérez llevó a cabo una intensa labor como maestro de canto - de su escuela surgió la cantante de las óperas de Martín y Soler y Mozart, Luisa Todi-, y compositor de música sacra, colaborando con cantantes de gran prestigio como Caffarelli, Guadagni o Raaff en las fastuosas reposiciones y estrenos de sus óperas Alessandro nell'Indie, Demetrio o Solimano. Mimado y adorado por la corte portuguesa, obeso y ciego -como Händel- en los últimos años de su vida, dictaba sus obras a un escribano sin ayudarse de instrumento alguno para componerlas.
Durante el suntuoso funeral que siguió a su muerte en Lisboa en 1778, los más excelentes cantantes y músicos que entonces se hallaban en la capital lusa, participaron en las exequias del ilustre compositor ejecutando el Mattutino de'Morti que Pérez había compuesto cuatro años antes de su muerte por encargo del rey José I.
Juan Bautista Otero




